
Israel Maldonado
Y si cortara tu carne,
para saber de qué haz muerto,
para asomarme a la ventana muerte,
autopsia de tu tormento.
Si te postrara en la mesa y luego abriera tu cuerpo,
para vaciar tus huesos en una cubeta,
no habría nada que lo impida,
ni tu lamento.
La noche es larga para darte voz
y saber de qué haz muerto,
te cortare como pan, lento, lento,
lento.
Abrir tu esternón como tus huesos,
con la magia sortilegia del escápelo,
desangrarte en la cubeta,
hasta el suelo.
Uno a uno, piel a piel, cuerpo a cuerpo.
Disfrutar de la verdad, de tu verdad,
de tu voz de muerto con la paciencia,
la textura y el olor de tu cuerpo, desecho.
Ver por si mismo lo que te han hecho.
No me importa la religión,
ni mil musulmanes ni mil cristianos ni judíos revueltos,
sólo trabajo en tu lecho,
y el archivo evidencia de tu voz de muerto.
Te abriré el esternón,
subiré a abrirte el cráneo,
guardaré tu cerebro con cuidado,
hueso a hueso, disecaré, lento, lento,
cada órgano de tu cuerpo.
¿Por qué haz muerto?
Ya lo sé, por los vivos,
que injusto te han hecho,
un tabú, cadáver de mil hechos.
Yo te bendigo y te santifico,
te doy voz, de lo que te han hecho.
De información a negocio,
eres mi vida, mi vocación,
mis días de ocio y mi amuleto.
Porque en ti me asomo a la muerte,
no le tengo miedo,
ni me arrepiento,
autopsia de tu tormento.


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